El Poder de la Vibración

Según los hindúes, OM es el sonido primordial, con el que todo empezó, generador de toda la creación. Una cosa tan trascendental, la comprendí de repente, con un hecho completamente banal y cotidiano. Como suele ocurrir…

Estoy parada en un semáforo, tengo la radio encendida y suena una música con bajos muy potentes. De repente me doy cuenta de que mi brazo, apoyado en la puerta del coche, ¡está vibrando violentamente, junto con toda la puerta! Algo tan tonto, que me hizo caer en la cuenta de cómo funciona el sonido, su capacidad de mover, soltar, desmontar y desintegrar hasta muros de cemento armado. Me acordé de haber leído en un periódico, a propósito de un concierto de rock duro organizado al lado de una granja, que al día siguiente las gallinas amanecieron muertas. ¡Evidentemente, el brutal sonido destrozó el sistema nervioso de las gallinas!

Como contrapunto, conozco la capacidad que tiene la vibración de integrar, de armonizar y transportarte a dimensiones desconocidas… Por experiencia propia, sé del estado especial en el que te encuentras después de cantar mantras durante un cierto espacio de tiempo. Mantras son cánticos ancestrales destinado a vibrar en una zona concreta del cuerpo o de la mente, limpiando y vitalizando. Usados en monasterios desde tiempos remotos, hace mucho que son conocidos entre los buscadores occidentales. En realidad, se trata de otra versión del efecto sonoro de la oración, cuya vibración también produce un efecto sobre la materia.

¿Qué es esto de “un efecto sobre la materia”? Un documental americano mostró como los diferentes tipos de sonido van cambiando el dibujo molecular, creando increíbles mandalas en perfecto equilibrio (dibujos que representan geométricamente una calidad energética específica). Igualmente mostraba como los sonidos distorsionados desintegraban el dibujo molecular… ¡como en el caso de las gallinas! Ahora me estoy acordando también de dibujos similares en las moléculas del agua, que responden con figuras bellísimas a música clásica y a palabras bellas o, por el contrario crean imágenes descompuestas ante insultos y amenazas.

¡Así que el sonido vibra cambiando nuestra organización molecular! En occidente hace mucho se usan tambores para activar determinados chakras (puntos de concentración energética localizados en diferentes partes del cuerpo), como también campanas y cuencos para armonizarlos. La vibración sonora actúa sobre el sistema nervioso, causando sensaciones de gran bienestar y vitalidad.

La idea de eliminar de nuestra memoria celular miedos, ansiedad y recuerdos dolorosos del pasado a través del sonido, de una forma técnica y metódica, simplemente me entusiasmó. En aquel entonces, habían “caído” en mis manos, de forma aparentemente casual, una colección de antiguos cuencos tibetanos, y pensé que la vida estaba armando de las suyas, una vez más… Puse manos a la obra, y poco a poco se fue elaborando, como por si sola, una forma muy concreta de usar el sonido para transformar sensaciones corporales, recuerdos e imágenes traumáticas. No estoy hablando de musicoterapia ni de armonización de chakras, sino de la aplicación terapéutica y sistemática del sonido sobre núcleos conscientes e inconscientes localizados espacial y corporalmente.

He podido comprobar efectos a menudo espectaculares, pero ¡lo que más me asombra es la facilidad con la que se produce el desbloqueo! Aunque quisieras, no puedes evitar que la vibración actúe: penetra, suelta, libera, transforma… es un proceso que se da más allá de lo racional e intelectual. Toca otra dimensión, ocurre solo. Hace brotar desde dentro las respuestas y salidas. Cosas arraigadas durante años y años encuentran su solución casi sin intervención del terapeuta, que sólo sirve de guía, para completar y aclarar lo que surge espontáneamente.

Otra característica importante es que el proceso actúa a nivel sutil, sumamente delicado y profundo, pero jamás fuerza ni va más allá de lo que persona pueda manejar en aquel momento. Los cambios no producen resistencia, pues no hay ningún tipo de imposición ni se fuerza nada.

Tengo la enorme suerte de ver como delante de mis ojos, de vibración en vibración, las personas van dejando atrás cargas pesadas del pasado, bloqueos, temas que han causado incomprensión y dolor durante tanto tiempo. ¡La verdad es que estoy muy agradecida por haberme tocado este privilegio!