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22sep2017

Bienvenido sea el error

Llega el último trimestre de 2017. Muchas cosas buenas han ocurrido en este año, aunque el panorama mundial haya traído muchos desafíos para la Humanidad: tifones nunca vistos devastando áreas enteras, movimientos enormes de seres que han tenido que dejar sus casas, su país y su pasado, polémicas sobre ellos, políticos que ya no han podido disimular sus trampas, actos terroristas muy cercanos a nosotros…

Como dice Amma:

“Si ves un incendio en el piso de abajo desde el 6º piso donde vives, no pienses que es cosa del otro. El fuego puede ir subiendo y pasar a ser un problema tuyo…” Sin duda algunos de estos hechos pudieron solucionarse o mitigarse hace tiempo, pero no siempre el hombre se anticipa y sobretodo: ¡le cuesta mucho salir de su zona de confort! La que sea: la posesividad, el autoritarismo, el “todo para mí”, el apego al conflicto. Más cómodo no mirar, para no tener que cambiar nada, aunque sepas que por ahí no es. Distraerte con otra cosa, dejarlo para otro momento. Hasta que el fuego llega al 6º piso…

La Humanidad parece un vaso que se está rompiendo por muchos sitios.

Probablemente un vaso acabe siempre rompiéndose algún día. Hay que contar con ello. Pero como se dice en el video: “No hay daño que no sea reparable”, no hay herida que no se pueda cerrar. Los japoneses aprovechan para hacer una obra dorada. Siempre que pierdes algo, algo ganas por otro lado. En la reparación de un supuesto “error” hay un potencial fantástico.

La “zona de confort “es tener una idea fija sobre las cosas y no salir del lugar en el que estás. Acomodarte en juicios de lo que es bueno o malo y siempre en las mismas formas de hacer. Al pensar y actuar siempre igual, la realidad para ti es siempre la misma. Has dividido el mundo en juicios donde acomodarte. Aprender es siempre beneficioso, estancarte siempre acaba mal. A lo que te estoy invitando es a que modifiques la perspectiva de lo que es un error.

El error no importa, siempre que tomes consciencia de haberlo hecho y saques el provecho que está ofreciendo. En cada error hay un aprendizaje. ¿Cómo vamos a aprender sin equivocarnos? Gracias a caerse un montón de veces el niño aprende a andar. ¡Se transforma en un maestro en el arte de andar! Pero, para esto tiene que “hacerlo mal” una y otra vez. No es posible un aprendizaje sin “errores” por el camino. Son las letras con las que se escribe una palabra y luego una frase y finalmente un ensayo. Así que vamos a focalizar la mente en lo que me está enseñando este error, qué es importante.

Normalmente cuando pensamos que nos hemos equivocado, nos sentimos mal, culpables, y tratamos de seguir adelante como podemos, sin ganas de meditar mucho sobre lo que ha pasado. Aquí te voy a proponer lo contrario. Te sugiero profundizar en lo que sentiste, cuál fue el impulso que te llevó a aquello que consideras como un fallo, cómo te gustaría haber actuado, qué aprendizaje puedes sacar del hecho en sí, qué has perdido y qué has ganado. Contemplarlo todo desde una perspectiva de investigación y curiosidad. Entonces, el error alcanza su propósito. Si lo tratas de olvidar o lo niegas, no has aprendido la lección y vas a tener que repetir curso… Una lección especial destinada a ti en sus mínimos detalles.

Puedes sacar muchísimo jugo de cualquier error. ¡Te enseña lo que no está escrito! Mucho más que un acierto, que al final está mostrando que algo está ya dominado, aprendido y asentado. Pero la vida es movimiento y si te paras, empieza a entrar la inercia, lo inerte, lo sin vida. Por lo tanto, es error es necesario, útil y te va enriquecer. El acierto va alegrar tu Ego, pero para tu alma no tiene mucho provecho. No es que te desee una temporada de errores, sino una temporada de contemplación, introspección y aprendizaje cada vez que cometas lo que juzgas como un error.
Simplemente verlo como algo necesario e útil para tu desarrollo, en lugar de estarte enfadándote contigo mismo y perdiendo energía, sin aprovechar esta oportunidad concreta.

Dentro de poco se va el calorcito y vienen los abrigos, los gorros y las botas. La Naturaleza misma te invita a la introspección, a estar en casita, a arroparte y recogerte. Es un momento propicio para sacarle jugo al supuesto error. ¿Por qué? Porque con la introspección UNO VE. Ve lo que a lo mejor no quiso ver hasta ahora, algo que ahora va traerte un regalazo.

Todo lo que pasa por el mundo parece augurar una forma inédita de vivir, que va obligarnos a que nos reinventemos cada día, para poder acompañar este empuje nuevo que está tomando la Vida. Desarrollar el observador interno, hallar dentro de ti este espacio de paz que te está esperando, son preparativos importantes por si el fuego llega a tu casa… ¿Qué tal aprovechar errores propios y ajenos para tu enriquecimiento? Comienza a darte cuenta de cómo las energías se van encontrando de forma perfecta para formar el culebrón de la Humanidad. En un coctel los ingredientes dan un resultado, y sólo uno. En el mundo, las energías que proporcionamos entre todos dan un resultado, y sólo uno. ¡Tu contribución es importante!

¡Buena suerte y no olvides de agradecer cualquier error que decida aparecer por ahí!

  • 22 sep, 2017
  • El Juego de la Atención
  • 3 Comments
  • Crecimiento personal, El juego de la atención, error, Marly Kuenerz,

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Comments

Gabriel
¡Fantástico artículo!
Ross
Estou muy agradecida a traves de esta lectura pude ver mis errores con comprension y perdon. Mil gracias
Carlos
Por casualidad he encontrado este blog y he tenido la grata oportunidad de leer estas líneas. Al ir hilvanando cada una de las ideas que aparecen, me voy dando cuenta que coinciden entre otros aspectos, con uno de mis pilares ideológicos resumidos en esta frase "si quieres que el mundo cambie empieza por ti mismo". Cuantas veces hemos escuchado a nuestro alrededor quejas y criticas a terceros, viendo a la vez que esa misma fuente incurre en lo mismo, nos es más sencillo analizar los comportamientos ajenos para separar los defectos que hacerlo en nuestra propia persona, es posible que sea de manera intencionada, o por autodefensa ya que tememos encontrar defectos que hundan nuestra autoestima y perjudique nuestro falso orgullo. Es más simple quedarnos en nuestro área de confort y seguir con ese comportamiento crítico hacia los demás. Asi nos encontramos pululando por el mundo muchas personas infelices creando infelicidad con sus quejas y falta de autoanalisis, porque encima es un comportamiento que como una epidemia, tiende a propagarse. Se produce un episodio frustrante para ellos cuando alguien les dice a la cara lo que no esperan ni quieren escuchar, de lo que no te han querido reirse cuando han tenido la oportunidad de mejorarlo. Como un sock después, o reaccionan positivamente intentando mejorarse, o por el contrario, se vuelven peores, más infelices. Bueno, un placer, escuchar estas líneas alojadas en este blog. Saludos. Carlos

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